lunes, 12 de marzo de 2012

Buscan mejorar bloque integracionista caribeño

Foto oficial de la XXIII Cumbre de la Caricom en Paramaribo, Surinam.
Tomado de Prensa Latina
Por Rolando de la Ribera*
Lunes, 12 de marzo de 2012



La Habana (PL) Los gobernantes de las 15 naciones integrantes de la Comunidad del Caribe (Caricom) están empeñados hoy en transformar ese bloque integracionista para vigorizar sus proyectos, según confirmó la 23 cumbre celebrada el 8 y 9 de marzo en Paramaribo, capital de Surinam.

El período de sesiones de la conferencia de gobernantes del grupo fundado en 1973, estuvo dirigido por el presidente en ejercicio de la Caricom y mandatario de Surinam, Desi Bouterse, quien promovió un análisis para lograr una mejor gestión y superar los intentos fallidos y las equivocaciones.

Insistió en que la Caricom requiere de una Secretaría mejor y con más poder, bien respaldada por la voluntad política de cada Estado miembro y dispuesta a impulsar la agenda de integración a pesar de las adversidades y retos impuestos por la difícil coyuntura económica y política internacional.

Dijo que para llevar a cabo su mandato, la Secretaría necesita recursos financieros, y para ello cada estado miembro debe pagar sus deudas como prioridad, aprovechar sus recursos tecnológicos y humanos, recompensar la innovación y la creatividad y crear múltiples entidades nacionales del Caribe.

Nuestro deber generacional, nuestra tarea como líderes, es hacer realidad ahora más que nunca en este mundo inestable, la prosperidad, la paz y el desarrollo sostenible que merecen nuestros hijos, en estos momentos y en el futuro, apuntó Bouterse.

El bloque, que reúne a Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Montserrat y Trinidad y Tobago, analizó un estudio sobre las dificultades en su funcionamiento.

El texto alerta que la insatisfacción por el pobre financiamiento y los efectos de la crisis económica pudiera llevar a la desaparición del grupo si no se adoptan medidas urgentes ni se cumplen los compromisos particulares e internacionales.

El análisis recomienda emprender un gran esfuerzo para lograr las transformaciones necesarias y llama a establecer nuevas prioridades, tareas en las que ya está imerso el secretario general de la Caricom, Irwin LaRocque.

Además de Bouterse y LaRocque, en la Cumbre de Paramaribo estuvieron presentes los primeros ministros Winston Baldwin Spencer (Antigua y Barbuda), Freundel Stuart (Barbados), Roosevelt Skerrit (Dominica), Donald Ramotar (Guyana) , Portia Simpson-Miller (Jamaica) , Meade Rubén (Montserrat), Denzil Douglas (San Cristóbal y Nieves), Kenny Anthony (Santa Lucía), Ralph Gonsalves (San Vicente y las Granadinas), y Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago).

Otros representantes de países miembros fueron el viceprimer ministro de Bahamas, Brent Symonette; el ministro de Fomento de Granada, Modeste Dentó, y el designado por la presidencia de Haití, John Patrick Alexis.

Por los miembros asociados asistieron el primer ministro de Anguila, Hubert Benjamin Hughes, y el parlamentario de Bermudas, Walter Lister.

Como invitado especial concurrió el mandatario chileno Sebastián Piñera, presidente protémpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Entre las intervenciones a favor de reformas internas, figuró la de Douglas, quien apuntó que la Caricom debe seguir adaptándose y reinventarse a sí misma en materia de funcionamiento para lograr ser más eficiente, eficaz, pertinente, con un enfoque más preciso orientado hacia los resultados.

Los asistentes coincidieron en que el movimiento de integración ha seguido haciendo grandes avances desde la firma del Tratado Revisado de Chaguaramas.

Acordaron que el Secretario General iniciará el proceso de reestructuración de la Secretaría y se elaborará un plan estratégico de cinco años que será revisado en la próxima Cumbre.

También acogieron con beneplácito la firma del Memorando de Entendimiento en el que Caricom se compromete a apoyar a Haití en las áreas de fortalecimiento institucional, capacitación, programas de desarrollo de la juventud y la facilitación de los viajes de los nacionales haitianos.

Asimismo reiteraron su llamamiento a la comunidad internacional a cumplir sus compromisos para financiar la reconstrucción de Haití.

En la reunión los Jefes de Gobierno se solidarizaron con la pequeña isla de Granada, que enfrenta estranguladoras presiones del Exim Bank de Taiwán para que devuelva un préstamo de 28 millones de dólares.

Las tendencias actuales de la criminalidad fueron analizadas por los gobernantes y coincidieron en que la seguridad de la región sigue siendo de alta prioridad y merece un trabajo más estrecho entre instituciones policíacas.

Estimaron que el colapso financiero de la Colonial Life Insurance Company y su subsidiaria británica Compañía de Seguros de América (CLICO / BAICO) es un riesgo para el sistema financiero en el Caribe Oriental y, como problema regional, requiere de una solución a ese nivel.

Al respecto, valoraron propuestas que van desde los mecanismos para permitir el reembolso de los asegurados y el reparto de esa carga entre los Estados afectados, a los arreglos institucionales para apoyar la estabilidad del sistema financiero del Caribe Oriental.

También pidieron a los Gobernadores de Bancos Centrales proporcionar un informe sobre la estabilidad del sistema financiero en la Comunidad y definir las medidas adecuadas para mejorar la regulación y supervisión de las entidades financieras que operan más allá de las fronteras.

Los líderes caribeños felicitaron al Gobierno de Surinam por su iniciativa de crear una empresa comercial regional para ayudar con el financiamiento de las instituciones de la Comunidad y apoyaron un estudio para crear otras empresas de la Caricom.

La Cumbre aprobó el Plan de Implementación del Marco de Acción Regional para la consecución de un desarrollo sostenible, que define el enfoque estratégico para hacer frente al cambio climático para el período 2011-2021.

Los participantes reconocieron además la importancia de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (Río +20) prevista para el Brasil, del 20 al 22 junio de 2012, en donde divulgarán los desafíos especiales que enfrentan los pequeños y vulnerables estados caribeños.

Entre los temas abordados por la Cumbre figuraron además las crecientes relaciones amistosas entre Guyana y Venezuela que contribuyen al esfuerzo por solucionar la controversia fronteriza y reafirmaron el apoyo inequívoco a la integridad territorial y la soberanía de Belice.

Asimismo reiteraron la importancia de observar las disposiciones de Naciones Unidas sobre las Islas Malvinas y exhortaron a Gran Bretaña a reanudar las negociaciones con Argentina para encontrar una solución pacífica.

Los jefes de Gobierno de la Caricom acordaron celebrar del 4 al 6 de julio venidero su próxima Cumbre ordinaria en Santa Lucía, bajo la presidencia del Primer Ministro Kenny Anthony.

* Jefe de la Redacción Centroamérica y Caribe de Prensa Latina.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?opc=mostrar_noticia&option=com_content&task=view&id=486622

Observacion: Al referirse a Guyana (República Cooperativa de Guyana) Venezuela solo reconoce su territorio al este del río Esequibo ( Nota de Reconocimiento de la Cancillería al nuevo estado de Guyana del 26 de mayo de 1966: "En consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico

domingo, 11 de marzo de 2012

¡A precio de gallina flaca!

"La patria, pues, se vende a precio de gallina flaca y en las narices de las Fuerzas Armadas".

Tomado de La Verdad.com
Por: Asdrubal Aguiar
Domingo, 11 de marzo de 2012.

"Nunca como ahora, en pleno régimen de utilería cuya obra es el espectáculo, y sus vallas testimonio de la fantasía, se habla tanto en Venezuela de patria y soberanía".


Nunca como ahora, en pleno régimen de utilería cuya obra es el espectáculo, y sus vallas testimonio de la fantasía, se habla tanto en Venezuela de patria y soberanía; conceptos devaluados, a un punto tal que al gendarme enfermo le obsesiona dejarnos sin identidad, que no sea el culto a los huesos de Bolívar y sus cartas. Ni siquiera nos quiere como brizna de paja en el viento, si recordamos a Gallegos y su personaje, Pablo Azcárate, quien de apellido le queda lo zorruno. 


El Estado - ese Leviatán por el que aboga Hobbes como solución a los males del ser humano – en nuestro caso carece de entidad. ¡Y es que el Gobierno, uno de sus componentes, reside en La Habana y de manos de los hermanos Castro obtiene las instrucciones para su diario deshacer! Del pueblo, su otra pata y la que importa, resta el odio “mellizal” que el propio pueblo remienda hoy, en su hastío. Y de nuestro asiento, el territorio, así como lo ocupan misioneros cubanos quienes disponen de nuestras vidas y alimentos, también se parte y reparte como cosa sin dueño. ¡Qué oprobio!

No se trata – y sí se trata – del control que el gendarme enfermo confía a Cuba, no de su cáncer sino de la producción de cédulas de identidad y el dominio por aquélla de la información de cada habitante quien mora o transita por los caminos de la vieja República de Venezuela. Y tampoco se trata – que sí se trata – de ver a nuestros soldados tributándole honores o designando padrino de promoción a Fidel o que acepten, como lo hacen, que la bandera de éste ondee en nuestros fuertes y cuarteles.

Tampoco se mira lo anecdótico, como la presencia de las FARC o la gerencia de su negocio de narcotráfico desde nuestro territorio, o el bautizo con el nombre de un mandatario extranjero – Néstor Kirchner – del Salón del Consejo de Ministros, en Miraflores. Y a pesar de su significación y de los daños que irroga a las generaciones futuras, menos se repara – ¡que sí reparamos y cómo! – en la deuda que contrae el gendarme enfermo con el llamado Fondo Chino, por una suma que ronda los 28.000 millones de dólares y pagamos con petróleo futuro a la mitad del precio presente y por barril petrolero.

Esta vez se juzga lo inverosímil, la entrega y renuncia por el gendarme enfermo de una parte de nuestro territorio, que no es del Estado sino del pueblo desde antes de nuestra existencia como tal y que la Constitución de 1999, al igual que sus precedentes, declara indisponible.

Los hechos, traducidos en acciones y omisiones que le dan forma a una traición como política de Estado, son muchos e imperdonables al respecto. En 2004, el gendarme y su Canciller Pérez deciden no protestar más la entrega del Esequibo por Guyana a manos de transnacionales para su explotación; arma fuerte, que es, de nuestra negociación reivindicatoria desde cuando se aprueba el Convenio de Ginebra, en 1966.

En 2007, falseando la historia, mirándose a sí en el régimen marxista guyanés de los Jagan, el gendarme afirma que nuestra reclamación la impulsa Rómulo Betancourt a pedido de los gringos; y obvia, antes bien, que somos la víctima de Gran Bretaña y otras potencias, quienes coludidas mutilan nuestra geografía a conveniencia en el siglo XIX. 

Un año antes, en 2006, Barbados y Trinidad debaten sus áreas marinas en sede de un Tribunal Arbitral, cuyos mapas cierran la salida de nuestro Orinoco hacia el Atlántico. El gendarme nada dice, como tampoco lo hace su Canciller Maduro una vez como otro Tribunal Arbitral, en 2007, convocado por Guyana y Surinam, fija los límites marítimos entre ambos estados obviando los derechos de Venezuela en el Esequibo.

Para colmo, Guyana, quien recién amplia su soberanía marítima más allá de las 200 millas, afirma ante el Comité de la ONU que no existe reclamación territorial pendiente que condicione su solicitud; y nuestro gendarme oculta haber sido informado al respecto, desde 2009. Mas al quedar en evidencia, su Canciller Maduro simula “controlar los daños” en visita y declaración que hace desde Guyana junto a la Canciller de ésta. Pero como bien lo denuncia el veterano embajador y especialista Sadio Garavini, aquél asume como buena y por escrito la tesis jurídica de los guyaneses, a saber, que el diferendo se limita a debatir la validez jurídica o no del laudo que en 1899 nos arranca, mediando un acto de corrupción, 156.890 km2 de territorio. Entierra así el significado del Acuerdo de Ginebra, que posterga el laudo y manda la búsqueda de una solución práctica y recíprocamente satisfactoria para ambas partes. 

La patria, pues, se vende a precio de gallina flaca y en las narices de las Fuerzas Armadas.

http://www.laverdad.com/detnotaopinion.php?CodNotic=82315

Observacion: Al referirse a Guyana (República Cooperativa de Guyana) Venezuela solo reconoce su territorio al este del río Esequibo ( Nota de Reconocimiento de la Cancillería al nuevo estado de Guyana del 26 de mayo de 1966: "En consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico.

sábado, 10 de marzo de 2012

Carta del Canciller de Venezuela al Presidente del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento sobre la posición del Gobierno de Venezuela ante la solicitud de préstamo hecha por el Gobierno de Guyana para el Proyecto de la Represa del Alto Mazaruni. (Caracas, 8 de junio de 1981)


República de Venezuela
Ministerio de Relaciones Exteriores
GM-0277
Señor Presidente del Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento
Washington, D.C.

En nombre del Gobierno de la República de Venezuela me complace a dirigirme ese Organismo que Usted dignamente preside, con el propósito de ratificar la posición de Venezuela sobre el proyecto hidroeléctrico del Alto Mazaruni y la construcción de la represa correspondiente, cuyo financiamiento ha sido solicitado a ese Banco por el Gobierno de la República Cooperativa de Guyana.

Como es sabido, existe una controversia territorial entre Venezuela y Guyana que comprende la región en la cual se proyecta construir la referida represa. Durante el siglo pasado, mediante sucesivas acciones unilaterales y hechos cumplidos, Gran Bretaña fue desconociendo progresivamente la legítima frontera oriental venezolana, que es el Río Esequibo, a pesar de haber reconocido ese límite originario a la nueva República, en el momento de su Independencia.

A través del inexistente Arbitraje de 1899 Inglaterra pretendió consolidar la ocupación de hecho de la que desde entonces ha sido víctima nuestro país. Fue un proceso en el que hubo jueces venezolanos, ni se permitió a ningún ciudadano venezolano asumir nuestra representación. La pretendida decisión no se fundamentó en ninguna consideración jurídica, sino que fue fruto de arreglos e intereses y de componendas políticas. De allí que Venezuela no haya reconocido jamás ni esté dispuesta a reconocer lo dispuesto por el inexistente Laudo Arbitral de 1899.


Como consecuencia de la prolongada reclamación venezolana, en 1966 se suscribió el Acuerdo de Ginebra, por parte de Venezuela, Gran Bretaña y Guyana, que para la fecha, estaba por obtener su independencia. Dicho Acuerdo, que reconoce la existencia de una controversia territorial, señala en su Preámbulo que la misma debe “ser amistosamente resuelta en forma que resulte satisfactoria para ambas partes” y dispone en su Artículo I que Venezuela y Guyana buscarán una solución satisfactoria para el arreglo práctico de dicha controversia. El Artículo IV del Acuerdo asigna un papel al Secretario General de la ONU para colaborar con las partes en la búsqueda de medios de solución pacífica para esa controversia. Esa función fue aceptada por el Secretario General de la ONU por carta de fecha 4 de abril de 1966.


Así, la existencia de una controversia territorial sobre la región occidental del río Esequibo ha sido reconocida formalmente por los Estados interesados y por la misma internacional por órgano del Secretario General de la ONU.

En la oportunidad de la Independencia de Guyana el Gobierno Venezolano declaró, en la nota de reconocimiento, que el mismo “no implica por parte de nuestro país renuncia o disminución de los derechos territoriales reclamados”. Se expresó igualmente en dicha nota que Venezuela sólo “reconoce como territorio del nuevo Estado el que se sitúa al Este de la margen derecha del río Esequibo”. Más aún, en esa nota y luego en sucesivas instancias internacionales, reiteró expresamente ante el nuevo país y ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente su derecho de soberanía territorial sobre toda la zona que se encuentra a la margen izquierda del precitado río y que, en consecuencia, el territorio de la Guyana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico.

Actualmente está por vencer el término de aplicación de un Protocolo Adicional al Acuerdo de Ginebra, suscrito en Puerto España en 1970, por el cual Venezuela y Guyana convinieron en dejar en suspenso por 12 años el funcionamiento de algunas de las disposiciones del referido Acuerdo de Ginebra.

Ahora bien, la proyectada represa del Alto Mazaruni se encuentra en el territorio Esequibo, objeto de la controversia territorial y obedece a una iniciativa unilateral del Gobierno de Guyana, que no se compadece con sus obligaciones internacionales. En tal virtud, el Gobierno de la República de Venezuela se ve obligado a formular las siguientes consideraciones:

1.- La construcción de la represa del Alto Mazaruni supone trabajos considerables que alterarían profundamente y de modo irreversible la región y el medio físico. Venezuela ratifica su firme oposición a que se cumpla semejante acto unilateral de disposición sobre un territorio cuya soberanía le corresponde.

Esta oposición obedece, en primer término a la carencia de títulos válidos de Guyana sobre el territorio Esequibo. Además, la circunstancia de que Guyana pretenda adelantar gestiones para la modificación irreversible de la región, evidencia, por su parte, una falta de voluntad seria de cumplir con sus obligaciones internacionales, nacidas del Acuerdo de Ginebra, el cual impone a las partes el deber de buscar una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia. Es obvio que este género de actos unilaterales se aparta del comportamiento debido por Estados obligados a negociar de buena fe, en vista de un arreglo pacífico y práctico de una controversia pendiente y agrega innecesarios elementos de tensión en las relaciones internacionales.

La oposición de Venezuela es tanto más firme cuanto aparece evidente el propósito político perseguido por Guyana con el proyecto del Alto Mazaruni, cuya prioridad en el desarrollo guyanés está lejos de ser demostrada y cuya factibilidad económica, en el supuesto negado de que se construyera, dependería de la adquisición de electricidad por parte de Venezuela, la cual bajo ninguna circunstancia se produciría.

La oposición de Venezuela a la construcción de dicho proyecto en las presentes condiciones constituye, pues, una decisión terminante que obedece al objetivo esencial de que se respete el sentido y la esencia de las obligaciones nacidas para las partes que suscribieron el Acuerdo de Ginebra hacia cuyo cumplimiento de buena fe están comprometidos todos los recursos al alcance de nuestro país.

2.- Como consecuencia de lo anterior, el Gobierno de Venezuela ha sostenido públicamente y ratifica, que no reconoce ningún derecho o situación jurídica que pudiera invocarse en el futuro, sea por terceros estados, sea por organismos o entidades internacionales o por corporaciones privadas, que tengan por fundamento un hipotético acto unilateral de disposición cumplido por Guyana sobre el territorio Esequibo.

Obviamente las mismas consideraciones serían válidas para los créditos que pudieran otorgarse para el financiamiento de la obra, si pretendieran oponerse en un futuro, frente a Venezuela.

3.- El Banco Mundial es un organismo técnico para la cooperación y el desarrollo y es ajeno a sus funciones prejuzgar o pronunciarse sobre controversias limítrofes. En tal sentido, Venezuela declara que cualquier gestión cumplida por Guyana ante ese organismo para obtener el financiamiento para la construcción de la mencionada represa carece de todo efecto jurídico alegable frente a nuestro país o frente a terceros.

El Gobierno venezolano deja además constancia de su firme y permanente oposición ante todo acto del Banco que pudiera ser interpretado como un reconocimiento de soberanía de Guyana sobre el territorio Esequibo. El Gobierno de Venezuela estima que sería insólito que el Banco Mundial, contra todo antecedente y desfigurando sus funciones , procediera a financiar un acto unilateral sobre un territorio en controversia, cuyo propósito político por parte de Guyana es evidente.

4.- Venezuela deja constancia del deseo de su pueblo y de su Gobierno de que Guyana avance rápidamente hacia metas de desarrollo y hace votos para que, en aplicación del Acuerdo de Ginebra, ambas Naciones encuentren una solución práctica para la controversia limítrofe que les resulte satisfactoria; y puedan así despejar el camino de la cooperación y del progreso común.


(Fdo.) José Alberto Zambrano Velasco
Ministro de Relaciones Exteriores
de la República de Venezuela



Fuente: Boletín del Archivo de la Casa Amarilla, V. 5, 1998, 376-378

viernes, 9 de marzo de 2012

Importarán 170.000 toneladas de arroz para evitar escasez

Plantación de arroz en Moco Moco en nuestra Guayana Esequiba
Tomado de El Nacional 
por Katiuska Hernandez
Jueves 08 de marzo de 2012

Ante la drástica caída de inventarios, el Gobierno traerá 70.000 toneladas y negocia la compra de 100.000 adicionales

El Gobierno anunció la importación urgente de 170.000 toneladas de arroz paddy este mes para evitar que se produzca un quiebre del inventario en la industria procesadora y se genere escasez en el mercado.


70.000 toneladas están a punto de llegar y se negocia la compra de 100.000 adicionales a través de la factura petrolera, es decir intercambio de petróleo por arroz con los países del acuerdo de Petrocaribe, entre ellos Guyana con el cual ya hay un contrato por este rubro agrícola.

En reunión en el Ministerio de Alimentación, productores e industriales realizaron el balance arrocero y coincidieron en que hay un mes y medio de inventario.

Las empresas procesadoras requieren mensualmente 105.000 toneladas de paddy seco, pero hay un déficit para cubrir esa demanda, por lo que se deben acelerar las compras externas. "Si esas importaciones llegan a tiempo no habrá ningún inconveniente y estaría asegurado el abastecimiento hasta la próxima cosecha, cuya siembra comienza en abril y se empieza a recoger entre finales de agosto y septiembre", dijo un vocero del Ministerio de Alimentación.

En Venezuela el consumo de arroz llega a 23 kilos por persona al año y es uno de los cereales, luego del maíz y el trigo, de más demanda en el país.

Cifras de la Federación Venezolana de Asociaciones de Productores de Arroz indican que la cosecha de verano llegó a 73.194 hectáreas para una producción de arroz paddy seco de 292.000 toneladas, que se recolectan desde el 1° de enero hasta julio. "La producción es poca en comparación con el consumo. Tuvimos daños en los cultivos por la plaga de roedores en el estado Guárico específicamente en Calabozo y también en el estado Portuguesa", agregó el presidente de Fedevearroz, Fuaz Kassen

http://www.el-nacional.com/noticia/25765/18/Importaran-170-000-toneladas-de-arroz-para-evitar-escasez.html

Observacion: Al referirse a Guyana (República Cooperativa de Guyana) Venezuela solo reconoce su territorio al este del río Esequibo ( Nota de Reconocimiento de la Cancillería al nuevo estado de Guyana del 26 de mayo de 1966: "En consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico

jueves, 8 de marzo de 2012

Bases flotantes para la respuesta de emergencia marítima

Las bases flotantes instaladas por Georgetown violan
una vez más el Acuerdo de Ginebra y la soberanía venezolana
Tomado de Demerara Waves
Por Kwezi Isles
Jueves, 8 de marzo de 2012

La instalación obligatoria de sistemas de alerta temprana y el establecimiento de bases flotantes son algunas de las medidas que se están examinando para aumentar la capacidad de las autoridades para responder a las emergencias marítimas, según el Gobierno.

Esto es de acuerdo al Secetario de Consejo de Ministros el Dr. Roger Luncheon quien dijo a los periodistas el miércoles que el caso se presentó ante el Consejo de Ministros en su última reunión.

"El número de muertos y las pérdidas se acumulan en los sucesos marítimos se producen con cierta frecuencia, ese punto se trajo a casa durante el debate del Consejo de Ministros en el sector marítimo en su reunión el pasado martes. El gabinete señaló además que muchas vidas de los jóvenes se perdían ", dijo.

El MV Chrisane V fue el último barco hundido por problemas la semana pasada frente a la desembocadura del río Esequibo. Cinco miembros de la tripulación fueron rescatados esa misma noche, mientras que otros dos fueron rescatados días después. Dos hombres más, incluido el capitán, todavía no aparece. Las autoridades ya han sido objeto de críticas pesadas para su respuesta al incidente. Antes de eso, el MV Oliver L, con tres tripulantes que navegaban entre Trinidad y Guyana se hundió a finales de diciembre.

El miércoles el Dr. Luncheon dijo que ha decidido el gabinete que la seguridad marítima tiene que ser más agresiva que lo que se persigue.

"Eso es en términos de los reglamentos, en materia de inspección y, en términos de seguridad, especialmente en los puertos, muelles y los stellings privados que abundan en la costa de Guyana", dijo.

Agregó que el bienestar de los pescadores y la gente de mar tiene que ser mejor atendidos que exige mayor nivel de organización entre ellos para mejorar sus contratos con sus empleadores y los propietarios y operadores de buques. El Consejo de Ministros también decidió que los buques deben estar equipados con dispositivos de comunicación para proporcionar una alerta temprana, una medida que debería ser obligatorio si es necesario.

El Dr. Luncheon señalar que las enmiendas tendrían que hacerse a la Ley de Transporte Marítimo para llevar en vigor la última opción. Añadió que el tema de las bases flotantes se discutió en la reunión de febrero de la Junta de Defensa.

"Nos llegó a la conclusión de que esas bases flotantes que se estaban construyendo se apresurarían a partir de la cual en el período inicial de la mayoría de los barcos con tripulación adecuados por la Guardia Costera estarían asegurados y que haría las patrullas y por supuesto la respuesta rápida no sólo de la piratería, sino también de las tragedias en el mar ", explicó.

El Dr. Luncheon, que es también el Secretario de la Junta de Defensa, dijo que también hubo una presentación ante el órgano de categorías adicionales y nuevas de mar territorial buques para el ala marina de la policía y la Guardia Costera.

Las bases flotantes y embarcaciones para patrullar el mar territorial (12 millas de la base de la tierra) son "ultra-corto plazo" las medidas que él dijo, mientras que la adquisición de adecuados embarcaciones de navegación marítima para realizar el patrullaje y la respuesta marítima más lejos en la económica exclusiva de Guyana Zona sería un objetivo a largo plazo.
Una base flotante ya se ha realizado en las Islas del Esequibo y se está trabajando en otro en la desembocadura del río Canje, el Dr. Luncheon a conocer.

"Sospecho que el Pomarón, sería una tercera base flotante y en función de la ley y las fuerzas armadas y su evaluación de la actividad criminal y la disponibilidad de recursos para responder de manera oportuna nuevas bases flotantes sería considerado", añadió.

La base de Essequibo Islands se completó a un costo de unos US GUY $ 70M 


http://www.demerarawaves.com/index.php/201203083424/Latest/floating-bases-for-maritime-emergency-response.html


Observacion: Al referirse a Guyana (República Cooperativa de Guyana) Venezuela solo reconoce su territorio al este del río Esequibo ( Nota de Reconocimiento de la Cancillería al nuevo estado de Guyana del 26 de mayo de 1966: "En consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico

lunes, 5 de marzo de 2012

Exposición del Embajador de Venezuela Doctor Carlos Sosa Rodríguez ante la ONU el 22 de febrero de 1962


Señor Presidente:

Reviste particular importancia para Venezuela el proceso de evolución pacífica hacia la independencia del pueblo de la Guayana Británica, el cual comparte fronteras con el nuestro y cuyo destino de Nación Soberana, incorporada en el plan de igualdad al concierto de los demás Estados del continente, propiciamos con genuino sentimiento americano.

Hemos visto, por tanto, con gran satisfacción la determinación del Reino Unido de celebrar negociaciones en mayo próximo con los representantes de la Guayana Británica con el objeto de discutir la fecha y las disposiciones que se deban adoptar para que la Guayana Británica obtenga la independencia.

Embajador Carlos Sosa Rodríguez
Reiteramos, de esta manera, una posición consecuente con nuestra historia y acorde con las declaraciones que nuestro país ha suscrito en diferentes reuniones internacionales, cuando ha expresado, en unión de las demás naciones del continente, que nuestra América sólo habrá realizado su destino histórico cuando no existan en la región territorios sometidos al sistema colonial. Ha sido y es aspiración permanente de Venezuela y de los demás países hermanos del Hemisferio, la de contribuir a que tales territorios puedan emerger de su actual régimen de subordinación y participar en un plano de igualdad y de soberana independencia, de los beneficios y de las responsabilidades de la vida internacional. Esta posición de Venezuela no se ha limitado a América. Bien conocida es nuestra actuación en Naciones Unidas y nuestro invariable apoyo a la causa de la independencia de los pueblos de todos los continentes.

En esta oportunidad, en que apoyamos sinceramente el reconocimiento pleno de los derechos que corresponden a la población de la Guayana Británica, no podríamos, sin embargo, sin traicionar a nuestro propio pueblo venezolano, olvidarnos de sus derechos, de sus reivindicaciones de fronteras y silenciar en este foro mundial, su legítimo reclamo de que se rectifique una injusticia histórica.

Los hechos a que voy a referirme son bien conocidos por los representantes de naciones americanas. Nada nuevo hallarán en ellos los representantes de las nuevas o antíguas naciones del Africa o del Asia que han sufrido los rigores del colonialismo y conocen sus métodos.

Nuestra frontera con la Guayana Británica, fueron establecidas en forma arbitraria por Laudo fechado en París el 3 de Octubre de 1899.

La historia de los acontecimientos que culminaron en esa injusta decisión es la siguiente:

A raíz de la ocupación europea del territorio de Guayana y, más concretamente, al confirmarse el año de 1814 la cesión definitiva de los establecimientos de Demerara, Esequibo y Berbice por parte de Holanda a la Gran Bretaña, se inició para mi país un período de permanente inquietud y de zozobra frente a las ambiciones del nuevo y poderoso vecino. La frontera occidental de la nueva colonia británica, en lugar de ser línea geográfica de trazado conocido y mantenido, fue empujada paulatinamente hacia el oeste, abarcando porciones cada vez mayores del territorio de nuestra jóven y débil República. Los mapas que se imprimian en Londres, recogían año tras año la silueta de una colonia que se ensanchaba extendiéndose sobre vastas regiones venezolanas. No fueron suficientes las protestas decorosas y formales de nuestro país. Siempre había lugar para la diplomática excusa de que tales mapas y tales líneas de fronteras, tenían apenas cáracter tentativo y de que el Gobierno de Venezuela, como escribió Lord Palmerston a raíz del trazado unilateral de la llamada línea de Schomburgk de 1840, “podría hacer cualquier objeción ... y el gobierno de Su Majestad daría tales respuestas según aparecieran apropiadas y justas..” Los mapas continuaron imprimiéndose y las líneas fronterizas continuaron avanzando, pero las respuestas justas nunca llegaron.

En 1842, ante el clamor de la opinión pública venezolana y americana, que se elevó ante el establecimiento unilateral de puestos e hitos demarcadores británicos, bien adentro en tierra venezolana, el Gobierno de Su Majestad ordenó la remoción de tales marcas y declaró que “esos puestos no eran indicaciones de dominio por parte de Gran Bretaña ... sinó una mera medida preliminar abierta para futuras discusiones entre los dos gobiernos.”

Sin embargo, cuarenta años más tarde, la línea fronteriza fue de nuevo trazada unilateralmente por la Gran Bretaña penetrando aún más profundamente en tierras vírgenes venezolanas. La nueva frontera, bautizada con el nombre de Nueva Línea Schomburgk amplió los dominios británicos en cerca de cinco mil millas cuadradas arrebatándole a nuestro país casi toda el área del Río Cuyuní.

En el mes de diciembre de 1886 apareció impreso en la publicación oficial del Gobierno del Reino Unido, The Colonial Office List, un mapa de la Guayana Británica en el cual las fronteras occidentales de la colonia habían avanzado considerablemente sobre territorio venezolano cubriendo gran parte de la cuenca del río Cuyuní. Las 20.000 millas cuadradas que Inglaterra había adquirido de los holandeses en 1814, se habían convertido en 60.000 a mediados del siglo, en 1855 alcanzaron 76.000 millas cuadradas y las demandas siguieron creciendo hasta llegar a la extensión de 109.000 millas cuadradas.

Este proceder era típico de la época; de esas últimas décadas del siglo XIX en que las potencias colonialistas de Europa se repartían a su antojo los territorios de los demás continentes.

Venezuela no escapó a los efectos de esa expansión colonialista. Como hemos visto, las reiteradas propuestas de nuestros sucesivos gobiernos y sus exigencias de que el problema de fronteras con la Guayana Británica se sometiese a imparcial arbitraje fueron evadidas con excusas diplomáticas mientras los mapas seguían alterándose y las fronteras seguían modificándose en forma unilateral.

A cada propuesta que nuestro país formulaba con el objeto de que tales diferencias se resolviesen por vías pacíficas y a la luz de los títulos respectivos que ambas partes estuviesen en capacidad de presentar, se respondía con aumentadas ambiciones; y a nuestros diplomáticos, aquellos ciudadanos ejemplares que produjo la República en el siglo XIX, se le sometía a toda suerte de humillaciones, cuando presentaban con decoro el justo reclamo de su patria.

Tal situación debería necesariamente determinar que las relaciones entre Venezuela y la Gran Bretaña se hicieran cada vez más tensas.

Ante el despojo de que éramos objeto, nuestro país solicitó formalmente de la Gran Bretaña la evacuación del territorio ilegítimamente ocupado, el cual comprendía toda la zona desde el Amacuro hasta el Pomarón. En Nota dirigida al Ministro británico residente en Caracas, Sr. F. R. Saint John, advertíale el entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Dr. Diego Bautista Urbaneja, que tal evacuación debería realizarse antes del día 20 de febrero de 1887, añadiedo que:

Si esta no se había realizado para entonces y si no se acompañaba la desocupación con la aceptación, por parte de Gran Bretaña, del arbitramento como medio para decidir el litigio de limite, quedarían rotas las relaciones diplomáticas entre los dos Gobiernos y se levantaría una protesta que pusiera a salvo los derechos de Venezuela contra tales procederes.

No era la Gran Bretaña de entonces la que en este siglo, con profundo sentimiento de la realidad internacional, ha comprendido el nuevo espíritu de la epoca y ha colaborado con la formación de nuevos Estados libres en Asia y Africa, que hoy son miembros de las Naciones Unidas.

La Gran Bretaña de entonces, la del Imperio Colonial, la de la Era Victoriana, no tenía oídos para escuchar reclamos de pueblos pequeños. No quedó otro recurso a mi país que romper las relaciones diplomáticas con Gran Bretaña y levantar para la historia la protesta moral de nuestro pueblo.

La amenaza británica sobre Venezuela continuó, y sus pretensiones de dominio se extendían ya hasta las bocas de nuestro principal río, el Orinoco. Las propias estadísticas oficiales del Gobierno británico, incluidas en The Colonial Office List, habían repentinamente aumentado el área de la Guayana Inglesa en cerca del 40% en un solo año, entre 1855 y 1886.

El problema alcanzó tal magnitud que desbordó el marco de las relaciones entre un poderoso Estado europeo y una pequeña nación americana.
En mensaje dirigido al Congreso de su país el 17 de diciembre de 1895, declaraba el Presidente Cleveland:

“... es realmente decepcionante que los llamamientos hechos al sentido de magnanimidad y de justicia de una de las grandes potencias mundiales, en lo tocante a sus relaciones con otro país pequeño y comparativamente débil, no hayan producido mejores resultados. Después de haber trabajado lealmente por muchos años tratando de convencer a la Gran Bretaña de que accediese a someter tal disputa a arbitraje imparcial, convencidos finalmente de que rehusa hacerlo así no nos resta sino aceptar tal situación y encararla tal como se presenta.”

Y en la conclusión de este mensaje, el Presidente Cleveland afirmaba que los Estados Unidos resistirían por todos los medios a su alcance cualquiera apropiación por parte de la Gran Bretaña, o el ejercicio por ella de jurisdicción gubernamental, sobre territorio alguno que perteneciera de derecho a Venezuela.

Algo más tarde el gobierno británico accedió a someter a Arbitraje la cuestión de los límites de la Guayana Británica y Venezuela.

En 1897 fue celebrado un Compromiso Arbitral, de acuerdo con el cual, en enero de 1899 se reunió en París un Tribunal de Arbitramento integrado por cinco jueces: dos británicos, Lord Russell, Justicia Mayor de Inglaterra, y Lord Collins, Justicia de la Corte Suprema de la Magistratura de la Gran Bretaña; dos norteamericanos, M. Fuller, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, y de Brewer, Magistrado de la misma Corte; y como Presidente, el Prof. Ruso de Derecho Internacional F. De Martens.

Cabe observar, que por fuerza de la circunstancia, mientras Gran Bretaña pudo designar dos jueces británicos, ningún juez venezolano figuraba en el Tribunal.

El día 3 de octubre de 1899 el tribunal pronunció sentencia. Con excepción de las bocas del Orinoco, se accedió a todas las demandas británicas. Del área en disputa, cuya superficie alcanzaba a 50 mil millas cuadradas, apenas se reconocieron los derechos de Venezuela sobre unas cinco mil.
No podía menos que suscitar serias reservas tan extraña decisión. En el Tratado que se había concluido en el mes de febrero de 1897 entre los gobiernos de Venezuela y el de Su Majestad Británica, se habían establecido como es usual en los convenios de arbitraje, las normas a que debían someterse los jueces. De la adhesión estricta de estos últimos al mandato que se les había confiado, habría de depender la validéz de la sentencia. Y el mandato era preciso.

En el artículo 4 del Tratado se lee textualmente:

“Al decidir los asuntos sometidos a los árbitros, éstos se cersiorarán de todos los hechos que estimen necesarios para la decisión de las controversias y se gobernarán por las siguientes reglas en que están convenidas las Altas Partes Contratantes, como reglas que han de considerarse aplicables al caso, y por los principios de Derecho Internacional no incompatibles con éllas, que los Arbitros juzgaren aplicables al mismo.”

El alcance de las facultades concedidas a los árbitros, así como los límites dentro de los cuales les era lícito actuar, no permite lugar a dudas.

Los árbitros debían aplicar preferentemente las reglas que constituían forma de derecho especialmente convenidas entre las Partes Contratantes y en su defecto los principios de Derecho Internacional.

Esas Reglas no permitían la adopción de decisiones de carácter circunstancial o de compromisos de conveniencia política, ajenos al demostrado derecho de las Partes. Como todo arbitraje de verdadero derecho, obligan a los jueces a actuar en conformidad absoluta con las prescripciones en éllas contenidas o en su defecto con los principios del Derecho Internacional.

Tales Reglas eran las siguientes:

PRIMERA REGLA: “Una posesión adversa o prescripción por el término de cincuenta años constituirá un buen título. Los árbitros podrán estimar que la dominación exclusiva de un Distrito, así como la efectiva colonización de él, son suficientes para constituir una posesión adversa o crear título de prescripción.”

SEGUNDA REGLA: “Los árbitros podrán reconocer y hacer efectivos derechos y reivindicaciones que se apoyen en cualquier otro fundamento válido conforme al Derecho Internacional y en cualesquiera principios de Derecho Internacional que los Árbitros estimen aplicables al caso y que no contravengan la Regla precedente.”

TERCERA REGLA: “Al determinar la línea divisoria, si el Tribunal hallare que territorio de una parte ha estado en la fecha de este Tratado ocupado por los ciudadanos o subditos de la otra parte, se dará a tal ocupación el efecto que, en opinión del Tribunal, requieran la razón, la justicia, los principios del Derecho Internacional y la equidad del caso”.

A pesar de que se hace evidente que Venezuela hubo de aceptar condiciones cuya aplicación favorecía la posición del adversario, no se encuentra en las Reglas cabida alguna para el compromiso circunstancial o político. Consagra todas ellas una forma de Derecho, imperfecta si se quiere, pero que no da lugar a dudas en cuanto a su verdadero carácter.

Pero a una sentencia arbitral como la pronunciada en París, en octubre de 1899, evidentemente, no habría podido llegarse ciñiéndose estrictamente a las Reglas establecidas en el compromiso arbitral ni a los principios aplicables del Derecho Internacional.

Las peculiares circunstancias dentro de las cuales fue dictada la sentencia de París comenzaron a vislumbrarse desde el propio día del fallo; pero no fue sino varias décadas más tarde cuando pudo confirmarse la verdad de lo ocurrido.

Al día siguiente de dictarse el Laudo, el periódico The Times, de Londres, recogía una declaración conjunta formulada a la Agencia Reuter por los señores Severo Mallet-Prevost y el Ex-Presidente Harrison, quienes habían actuado como consejeros legales de Venezuela, en la cual manifestaban que nada había en la historia de la controversia que explicase adecuadamente el trazado de la línea fronteriza establecida en el fallo.

Esta declaración es muy explicable si se toma además en cuenta la circunstancia de que el Laudo de París, contrariamente a las normas aplicables a toda sentencia carece totalmente de motivación.

En nota confidencial dirigida a su Gobierno el día 4 de Octubre de 1899 por el Dr. José M. Rojas, Agente del Gobierno de Venezuela ante el Tribunal de Arbitraje, éste manifiesta también su perplejidad ante el incomprensible dictamen:

“Para mi ha sido una sorpresa inexplicable”, afirma el Dr. Rojas, “El proceder del Presidente del Tribunal, Sr. de Martens, y como no acostumbro a calificar las acciones ajenas, sin pruebas y en apoyo de mi creencia, me abstengo de calificar la suya”. Y luego añade: “Lo que no podremos saber jamás es el motivo que haya tenido el Sr. de Martens para proceder así.”

La información del Agente de Venezuela ante el Tribunal de Arbitraje, fue plenamente confirmada muchos años más tarde por un documento postumo publicado en la revista norteamericana “The American Journal of International Law” en el número correspondiente al mes de julio de 1949. Este documento dado a conocer seis meses después de la muerte de su autor; Severo Mallet-Prevost, relata las condiciones en que fue dictado el Laudo Arbitral en la forma siguiente:

“El Magistrado Brewer y yo nos embarcamos para Europa en Enero de 1899 para asistir a la primera sesión del Tribunal Arbitral que debería reunirse en París con el objeto de fijar la frontera entre Venezuela y la Gran Bretaña. De acuerdo con el Protocolo firmado entre la Gran Bretaña y Venezuela, el Tribunal debía reunirse en aquella época. Sin Embargo, como esto resultaría incómodo para todos los que tenían que intervenir en el Arbitraje, se decidió celebrar únicamente una sesión preliminar, a fin de cumplir con los términos del Protocolo y suspender las sesiones en seguida para reanudarlas en fecha más apropiada”“Antes de ir a París, el Magistrado Brewer y yo nos detuvimos en Londres. Durante nuestra permanencia en esa ciudad, el Sr. Henry White Encargado de Negocios de los Estados Unidos, nos ofreció una comida a la que fue invitado el Lord Justicia Mayor Russell. Me toco sentarme junto a Lord Russell y, en el curso de nuestra conversación me aventuré a expresar la opinión de que las decisiones en los arbitrajes internacionales deberían fundarse únicamente en consideraciones legales. Lord Russell replicó inmediatamente diciendo: “No estoy en absoluto de acuerdo con usted. Creo que los arbitrajes internacionales deben inspirarse en consideraciones más amplias y deben tomar en cuenta ciertos factores de política internacional”. “Desde ese momento comprendí que no podíamos contar con Lord Russell para fallar la cuestión de límites en estricto derecho.”

“Cuando nos reunimos en París en el mes de junio siguiente, traté a Lord Collins por primera vez. Durante la exposición del Procurador General, Sir. Richard Webster, y lo que yo hice (entre los dos tardamos 26 días), se vió claramente que Lord Collins tenía verdadero interés en averiguar todos los hechos relacionados con el caso y en determinar el Derecho aplicable a éllos. Desde luego, no dió indicación alguna de la forma en que podría votar sobre el asunto, pero su actitud y muchas de las preguntas que hizo, revelaban una crítica de las pretenciones británicas y daban la impresión de que inclinaba del lado de Venezuela.”

“Después que Sir. Richard Webster y yo concluimos nuestros alegatos el Tribunal suspendió sus sesiones para tomar una corta vacación de dos semanas.”

“Cuando reanudamos nuestras sesiones después del receso, se notó un cambio en Lord Collins. Hizo pocas preguntas y, en general su actitud, fue enteramente diferente a la que había tenido antes. Nos pareció a los abogados por Venezuela que algo debía haber pasado en Londres para que se produjera ese cambio.”

“Terminados todos los alegatos, en Agosto o a principios de Septiembre, el Tribunal suspendió sus sesiones a fin de que los Arbitros pudieran deliberar y emitir su fallo. Pasaron así varios días mientras nosotros esperábamos ansiosamente. Una tarde recibí un mensaje del Magistrado Brewer diciéndome que él y el Magistrado Fuller querían hablar conmigo y me pedían que fuera en el acto a verles a su hotel. Salí inmediatamente para allá.”

“Cuando se me condujo al apartamento donde me esperaban los dos Arbitros americanos, el magistrado Brewer se levantó y, muy alterado me dijo: “Mallet-Prevos, es inutil que sigamos con esta farsa por mas tiempo, nosotros en el papel de jueces y usted en el de abogado. El Magistrado Fuller y yo hemos decidido revelarle en forma confidencial, exactamente lo que ha pasado. Martens ha venido a vernos. Nos informó que Russell y Collins están a punto de fallar a favor de la Línea Schomburgk, que partiendo de Punta Barima en la costa, daría a la Gran Bretaña el control de la Boca principal del Orinoco. Nos dice que si insistimos el río Moruca como punto de partida de la línea en la costa, él se pondrá del lado de los ingleses y aprobará la Línea Schomburgk”, reconociéndole como frontera: Sin embargo - añadió, Martens tiene mucho interés en lograr una decisión unánime; y si nosotros conviniéramos en aceptar la línea que propone, él se encargaría de obtener el asentimiento de Lord Russell y de Lord Collins para asegurar una decisión unánime.”

Lo que Martens proponía era que el punto de partida de la línea en la costa fuera fijado a cierta distancia al sureste de Punta Barima, de manera que las bocas del Orinoco quedaran bajo el dominio de Venezuela; y que la línea se juntara con la Línea Schomburgk a cierta distancia terreno adentro, otorgando a Venezuela el dominio de la desembocadura del Orinoco y unas cinco mil millas cuadradas del territorio alrededor de élla.

Eso es lo propuesto por Martens. El Magistrado Fuller y yo creemos que la frontera debería empezar en la costa en el río Moruca. Lo que tenemos que decidir es si aceptamos la proposición de Martens o si suscribimos una opinión disidente. En estas condiciones, el Magistrado Fuller y yo hemos decidido consultar con usted y ahora quiero hacerle saber que estamos dispuestos a seguir uno u otro camino, según lo que usted desee que se haga.”“Por lo que acababa de expresar el Magistrado Brewer y por el cambio que todos habíamos notado en Lord Collins, me convencí entonces, - y sigo convencido que durante la visita de Martens a Inglaterra, algún arreglo se había celebrado entre Rusia y la Gran Bretaña para fallar el asunto en los términos sugeridos por Martens y que se había hecho presión, de un modo u otro, sobre Collins a fin de que adoptara esa línea de conducta. Naturalmente, me di cuenta de que yo sólo no podía asumir la enorme responsabilidad de la decisión que se me solicitaba. Asi lo hice ver a los dos árbitros y les pedí permiso para consultar al General Harrison. Obtenido el permiso fui a su apartamento para tratarle el asunto.”

“Cuando revelé al General Harrison lo que acababa de pasar, éste se levantó indignado, y caminando de un lado a otro de la pieza, calificó la conducta de la Gran Bretaña y Rusia con palabras que es inútil repetir aquí. Su primera reacción fue la de pedir a Fuller y Brewer que presentaran su opinión disidente; pero cuando se calmó y estudió el asunto desde un punto de vista práctico, me dijo: “Mallet-Prevost, si algún día se supiera que estuvo en nuestras manos conservar la desembocadura del Orinoco para Venezuela y no lo hicimos, nunca se nos perdonaría. La proposición de Martens es inócua, pero no veo que Fuller y Brewer puedan hacer otra cosa sino aceptarla.”

“Yo tuve la misma opinión que el General Harrison y se lo hice saber así al Magistrado Fuller y al Magistrado Brewer. La decisión del Tribunal fue, por lo tanto, unánime; pero si bien es cierto que dio a Venezuela el sector en litigio más importante desde el punto de vista estratégico, no dejó de ser injusta para Venezuela y la privó de un territorio vasto e importante, sobre el cual la Gran Bretaña no tenía en mi opinión la menor sombra de derecho.”

Es perfectamente comprensible que Venezuela no pueda reconocer validez a un Laudo dictado en tales condiciones. Desde la fecha en que se dictó el fallo la opinión pública de mi país en forma unánime ha desconocido su validez y ha propugnado porque se repare a Venezuela la injusticia de que se le hizo víctima.

El Laudo fue el resultado de una transacción política que se hizo a espaldas de Venezuela sacrificando sus legítimos derechos. La frontera fue trazada arbitrariamente, sin observar para nada, ni las Reglas específicas del compromiso arbitral, ni los principios del Derecho Internacional aplicables al caso.

Además de las circunstancias, hoy plenamente conocidas, dentro de las cuales se dictó el Laudo, basta leer el propio Laudo en el cual se traza una frontera sin indicar ni explicar en forma alguna las razones que las determinan, para comprender que esa fijación fue hecha en forma absolutamente arbitraria y contraria a derecho.

Al obtener el Gobierno de Venezuela confirmación plena de la naturaleza viciada del Laudo, procedió a hacer pública reserva de sus derechos. Y así, en declaración formulada ante la Cuarta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores del Continente Americano, reunida en Marzo de 1951, Venezuela declaró:

“Es criterio del Gobierno de Venezuela que ninguno de los cambios de status que puedan ocurrir en la Guayana Británica como consecuencia de la situación internacional o de las medidas que fueren adoptadas en el futuro, o como resultado del progreso de los habitantes de dicho territorio hacia la determinación de sus propios destinos, será obstáculo para que Venezuela, en vista de las peculiares circunstancias que prevalecieron cuando fue señalada su línea fronteriza con la mencionada colonia, haga valer sus justas aspiraciones de que se reparen conforme a una rectificación equitativa, los perjuicios sufridos por la Nación en dicha oportunidad.”

Y en la Décima Conferencia Interamericana, reunida en Marzo de 1954, Venezuela reiteró tal criterio, exponiéndo nuevamente:

“En cuanto al caso concreto de la Guayana Británica, el Gobierno de Venezuela declara que ninguno de los cambios de status que puedan ocurrir en ese país vecino puedan ser obstáculos para que el Gobierno Nacional interpretando el sentimiento unánime del pueblo venezolano, y en vista de las peculiares circunstancias que prevalecieron en relación con el señalamiento de su línea fronteriza con la mencionada Guayana, haga valer su justa aspiración de que se reparen, conforme a una rectificación equitativa, los perjuicios sufridos por la Nación en esa oportunidad. De conformidad con lo que antecede, ninguna decisión que en materia de colonia se adopte en la presente Conferencia, podrá menoscabar los derechos que a Venezuela corresponden por este respecto ni ser interpretada, en ningún caso como una renuncia de los mismos.”

En esta oportunidad, cuando han sido planteadas ante las Naciones Unidas la cuestión de la independencia de la Guayana Británica y la legítima aspiración de su población de alcanzar, mediante pacíficas negociaciones con el Reino Unido, el ejercicio pleno de su soberanía, el Gobierno de Venezuela, al apoyar cálidamente tan justas aspiraciones, se ve al mismo tiempo obligado en defensa de los derechos de su propio pueblo de pedir que se tomen también en cuenta sus justas reivindicaciones y que se rectifique en forma equitativa la injusticia cometida. Esto espera poderlo hacer mi país mediante amistosas negociaciones entre las partes interesadas, tomando en cuenta, no sólo sus legítimas aspiraciones, sino también las circunstancias actualmente imperantes y los legítimos intereses del pueblo de la Guayana Británica.

Confiamos que negociaciones realizadas en ese espíritu, contribuirán a fortalecer las excelentes relaciones que tenemos y deseamos conservar con el Reino Unido y al mismo tiempo que contribuirán también a asegurar las muy cordiales relaciones que tenemos con el pueblo de la Guayana Británica y que deseamos fervientemente establecer en el futuro con el nuevo Estado Independiente de Guyana.

Muchas gracias, Señor Presidente

Doctor Carlos Sosa Rodríguez
Embajador de Venezuela ante la ONU

jueves, 1 de marzo de 2012

NCNGuyana: NMC asegura las concesiones de diamantes, oro y extracción de madera

Guyana continua entregando concesiones en nuestro Esequibo
apoyado con el silencio cómplice de la cancillería venezolana
Tomado de NCNGuyana
jueves 01 de marzo de 2012


Nova Mining Corporation (NMC), anunció ayer que ha ejecutado un acuerdo de opción con la recuperación de los recursos naturales aquí en relación con diamantes, oro y concesiones de aprovechamiento de madera por un total de2.567 hectáreas.


Según el acuerdo, ambas partes tienen que negociar un acuerdo de inversión y participación en las ganancias durante un período de tres meses, seguido de una evaluación de los resultados.

Las concesiones se ubican en la Cuenca Alta del Cuyuni - Cinturón de Piedra Verde, entre la frontera del país con Brasil y Venezuela.

NMC considera que sus concesiones de Guyana podría ser un movimiento muy lucrativo para la empresa ya que las condiciones actuales del mercado son favorables.


http://ncnguyana.com/ncngy/index.php/local/local-news/social-issues/2501-nmc-secures-concessions-for-diamond-gold-and-timber-harvesting

Observacion: Al referirse a Guyana (República Cooperativa de Guyana) Venezuela solo reconoce su territorio al este del río Esequibo ( Nota de Reconocimiento de la Cancillería al nuevo estado de Guyana del 26 de mayo de 1966: "En consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico