viernes, 12 de septiembre de 2014

Otra cara de Guyana y la Reclamación: los Akawaio y su tierra

El pueblo Akawaio, afortunadamente por la intervención venezolana, no fue desocupadode sus tierras en el Alto Mazaruni*


Por la Dra. Audrey Butt Colson
Dra. en Antropología
Profesora de la Universidad de Oxford


El 1 de abril de 1973 el Gobierno de Guyana anunció sus planes de construir una gran represa sobre el Alto Mazaruni en tierras del Esequibo. Se iba a proveer a Guyana de la energía eléctrica que tanto necesita. Forbes Burnharm, entonces Primer Ministro, habló de construir una “ciudad jungla”, modernas autopistas, aeropuerto, central eléctrica y una fundición de aluminio junto a las minas de bauxita próximas al río Demerara. Un amplio  lago, llamado Chidago por sus planificadores, iba a inundar unos 2.590 km2 y abarcar un área de captación de 10.000 km2. No se mencionaba a los 5.000 akawaios que serian desalojados.

Mapa de la Guayana Esequiba y la ubicación
de la proyectada represa del Alto Mazaruni

Igualmente se pasó por alto que la parte occidental del área de captación de aguas incluye sectores de la Gran Sabana en territorio incuestionablemente venezolano, y que esta región está habitada por indios pemones que son ciudadanos venezolanos. Quien ha viajado por la carretera que va de El Dorado a Santa Elena de Uairén habrá pasado junto al pueblo pemón (arekuna) de San Rafael de Camarán. Está situado en el nacimiento del rio Kamarang que surge en la Gran Sabana y fluye al alto Mazaruni 32 Km más arriba del lugar propuesto para la represa en Sand Landing. Otros indios pemones, mas de mil, viven en las poblaciones de Paruima y Warmadong en territorio de selva rio debajo de San Rafael por el Kamarang, y se han entrecruzado con los akawaios formando comunidades mixtas a ambos lados de la actual frontera internacional. De esta manera no solo perderían su territorio los akawaios sino también sus parientes pemones, vecinos de aquel rio, y otros indígenas venezolanos. Es de suponer que la construcción de la represa y la pérdida de su tierra podría inducir a los akawaios a mudarse a occidente hacia los pemones, con lo que crecería considerablemente la demanda de recursos en las muy frágiles y empobrecidas sabanas venezolanas y aparecerían todos los problemas sociales que inevitablemente acompañan a los refugiados. Ya ahora algunos centenares de akawaios-pemones, temerosos por el futuro de sus tierras al oriente se han residenciado en la Gran Sabana y el alto Cuyuní.

La destrucción de una amplia área de selva tropical conlleva necesariamente la perdida de flores y fauna, incluida algunas especies raras en peligro de extinción. Pero no se pueden excluir otras consecuencias ecológicas, sean o no previsibles. La Compañía de Ingenieros Harza, asesora ambiental para la Corporación de Desarrollo del Alto Mazaruni en Guyana, presentó un informe sobre el proyecto y avisó en 1977 que de no limpiarse la selva antes de inundarla sobrevendrían serios daños ecológicos. El lago estaría lleno de vegetación podrida y parcialmente sumergida que impediría la navegación y destruiría la vida en el agua por agotamiento del oxigeno. Alertaron que se podría formar sulfuro de hidrogeno, un gas soluble tóxico que corroe instalaciones y maquinarias. Señalaron que el lago quedaría pronto rodeado por una extensa capa de lodo debida a las fluctuaciones del nivel de agua en las diversas estaciones, y que impediría el acceso. La polución y una serie de condicionamientos del agua podrían traer más insalubridad e introducir enfermedades nuevas tales como formas virulentas de malaria, oncocercosis (ceguera de río) y bilarzia. Hasta informó que el caracol que transmite esta ultima ya está presente en el Alto Mazaruni. Los contenidos del Informe Harza nunca fueron publicados. Ciertamente no se escuchó su recomendación de limpiar previamente el área que iba a ser inundada pues se consideró económicamente imposible. Solo eso costaría tanto como todo el proyecto.

Se informó a los akawaios que debía abandonar su tierra para siempre. También los pemones podrían verse afectados. Ahora sus aldeas situadas más al este se encuentran en corrientes que fluirían hacia un lago enmarañado y prácticamente estancado, con lo que desaparecería el pescado que en la dieta pemón es una fuente necesaria de proteínas.

La Independencia y los indígenas

En 1966 Inglaterra otorgó la independencia a Guyana a la que administraba como colonia desde 1814. Al mismo tiempo se hicieron promesas especiales a los indígenas. Una de las condiciones de la independencia era que se darían derechos legales de propiedad a todas los amerindios sobre sus tierras tradicionales. Se instalo una Comisión de los Derechos Amerindios que elaboró un informe nunca publicado. Entre sus propuestas hay una sección referida a los akawaios en la que propones títulos legales para áreas sustanciales del Distrito del Alto Mazaruini. Se recomienda que la tierra indígena sea de la comunidad y los Consejos de aldea queden investidos con el dominio absoluto de las mismas y se provea contra el traspaso de propiedades a individuos o pequeños grupos. Mientras que otras comunidades indígenas han obtenido los títulos de propiedad de sus tierras (aunque su legalidad es insegura, pues algunos guyaneses afirman que nunca fueron endosados por la legislatura), los akawaios nunca obtuvieron los suyos. Ahora aparece calara la razón. El Gobierno Guyanés tenía otros planes sobre su territorio.

Mapa de etnias indígenas de la
Guayana Esequiba


Aunque en 1969 se ofreció a Guyana dos enclaves para el desarrollo de energía hidroeléctrica, Tiger Hill en el rio Demerara y Tiboco en el bajo Mazaruni, y se dijo que la elección había recaído sobre este último, para 1971 el Gobierno cambió su decisión por la cuenca del Alto Mazaruni. Este lugar había sido ya considerado por Alcan en 1957 y rechazado por una serie de razones importantes. Estas incluían los costos de desarrollo y mantenimiento. Su distancia de las minas de bauxita y de la proyectada fundición implicaba el levantamiento y mantenimiento de líneas eléctricas que se extendieran de una punta del país hasta la otra a través de las selvas tropicales. Su capacidad de producción estaba muy por encima de las necesidades de unos 850.000 habitantes. Hoy el costo total girará alrededor de los 3.000 millones de dólares, gasto desproporcionado para una población inferior al  millón que llevó a la humorística sugerencia de que resultaría más barato dar una pensión a todos lo guyaneses.

Por otra parte Guyana contaba con varias alternativas apropiadas para desarrollar su energía hidroeléctrica. No obstante en 1972 comenzaron los estudios sobre pre-factibilidad en el Alto Mazaruni. Los akawaios por entonces se engañaban alegremente pensando que el reconocimiento de sus tierras era solo un preliminar necesario para la inminente recepción de sus títulos de propiedad, tal como lo había recomendado trea años antes la comisión de Tierras Amerindias. Los jefes akawaios fueron informados de las intenciones del gobierno en Diciembre de 1973, ocho meses después de haberse anunciado públicamente el proyecto en Georgetown. La lejanía del Alto Mazaruni, un control estricto de los vuelos dentro del área, el descuido del gobierno en mencionar las consecuencias del proyecto sobre las comunidades de la zona , o aun de mencionar que había gente viviendo allí, todo conspiró para acallar la noticia hasta que los funcionarios se la lanzaron de frente a los atónitos akawaios. El Ministro de Energía y Recursos Naturales les dijo que el proyecto estaba demasiado avanzado para abandonarlo o modificarlo y que era inútil que protestaran ya que los planes seguirían delante de cualquier manera. Les dijo ademas que, si no colaboraban, no recibirían ayuda para reubicarse. Pasó  un año antes de que los akawaios se enteraran casualmente de que la soberanía de su territorio estaba en disputa y sujeta a tratados internacionales. Desde entonces sacaron sus propias conclusiones sobre las razones reales para elegir su territorio como enclave para el desarrollo de la energía hidroeléctrica.

De 1976 a 1977 se empleó el SWECO (Swedish Engineering Consultants) para mejorar y extender los caminos de acceso a la serranía de Pakaraima y a la cuenca del Alto Mazaruni hasta el lugar de la represa de Sand Landing. El futuro se les puso negro a los akawaios para retener su territorio cuando en 1980 el Banco Mundial financió un estudio comparativo de factibilidad para un proyecto hidroeléctrico que incluía el Alto Mazaruni entre los tres o cuatro seleccionados. En febrero de 1980 se nombró a SWECO como asesor para llevar adelante esta tarea. De este modo el gobierno guyanés elegía a la misma compañía a la que se había encomendado el proyecto del Alto Mazaruni, que había insistido en su aceptación y que de hecho había trabajado en él hasta que la detuvo la falta de financiamiento.

En defensa de su tierra 

Desde que los akawaios se enteraron de su inminente desalojo de su territorio comenzaron a filtrarse al exterior sus protestas y llamadas de apoyo internacional. Parecía que “la vida del pueblo akawaio había llegado a su fin”.

Su ruego consistía en “querer que los que están a cargo de los asuntos indígenas arreglen estas cuestiones que nos afligen y preocupan”. No firmaron con sus nombres individuales o comunitarios por temor de que, una vez identificados sus familias y comunidades sufrieran las consecuencias de vivir en lo que por todas partes es una sociedad violenta. Una carta dirigida al Presidente de Guyana termina así: “No quiero escribir aquí mi nombre pues tengo miedo de algunas historias que yo no entiendo. No hace daño a nadie el que en vez de eso escriba: cooperativamente suyo, camarada”.

Paruima, pueblo akawaio

Una carta publicada el 25 de julio en el Financial Times de Londres, firmada por el Comité ejecutivo de una tal Asociación Filosófica Internacional Radycliffe, afirmaba: “Loa akawaios son un pueblo nómada, no urbanizado, y ciertamente no causarán ningún problema de refugiados a los países vecinos”. Ciertamente no es ésa la manera como los miembros akawaios ven su situación. Un grupo bajo amenaza de desalojo ha expresado así su punto de vista:

“Nos estamos poniendo tristes y pensamos: ¿a dónde iremos? ¿Iremos a tierras de otra gente para molestarlos o enojarlos, como cuando otros vienen a nosotros y no hay tierra para todos? Ellos aman su tierra; también nosotros amamos la tierra en que vivimos…Antes nos decían: quédense tranquilos en su tierra, cultiven sus huertos; con sus frutos pueden alimentarse y hasta vender algo para sacar un poco de plata. ¿Y ahora?”

La tierra es en todas partes un bien económico, pero mientras países industrializados intercambian sus productos en el mercado internacional, contando con alimentos y materia prima a escala mundial, los grupos rurales como los akawaios se mantienen tradicionalmente por la utilización de las tierras que ocupan. Su entrada a la economía monetaria ha sido como productores de alimento sobrante para el mercado nacional. Como la mayoría de los pueblos de la selva tropical los akawaios usan tierra principalmente para el cultivo de las semillas indígenas que le producen su comida y bebida regular. Además se apoyan en la caza y pesca para complementar su dieta con proteínas. También recogen una gran variedad de productos naturales, algunos como suplementos alimenticios, pero la mayor parte para fines tecnológicos tales como construcción de viviendas, canoas, herramientas, tintes, medicinas y otras necesidades básicas. Intercambian algunas manufacturas con sus vecinos, incluidos los pemones y yekuanas de Venezuela, y sacan también al mercado algunos productos como chinchorros y cestería. En los años cincuentas y sesenta expandieron rápidamente su economía utilizando sus posesiones territoriales y sus aprendizajes. Tienen aserraderos y se han hecho carpinteros aventajados; recogen balatá (caucho natural), buscan oro y diamantes y se han convertido en jornaleros ocasionales para obtener algunas entradas. Los pocos que han podido trabajar asalariados como empleados, mecánicos, enfermeros y maestros continúan sus trabajos tradicionales en los tiempos libres. Puesto que la elevación de la Cuenca del Alto Mazaruni favorece el crecimiento de una serie de semillas apropiadas para los mercados urbanos, utilizan su conocimiento de los diferentes terrenos y del modo de trabajarlos para producir gran cantidad de tubérculos, maní, tomates, repollos y otros vegetales para el mercado de Georgetown. Solo cuando quebró el sistema de transporte del gobierno dejándolos en montañas de productos podridos volvieron al cultivo de subsistencia. Desde entonces se apoyaron fuertemente en la búsqueda de diamantes y han sido víctimas de todos los problemas que ésta conlleva, incluido el influjo de mineros negros aventureros que han traído consigo la cultura de los ranchos.  Quizá la notable fragilidad de este tipo de economía refleja la inestabilidad que sienten crecer cuando los amenazan con el desalojo.

¿Pueden los akawaios como grupo, tan fuertemente involucrados durante siglos en la ocupación de su territorio en el Alto Mazaruni, integrarse a otra zona y vivir allí tan felices y productivos como antes? La experiencia previa de remoción de grupos étnicos semejantes sugiere que la respuesta es negativa. Aunque su tierra es su riqueza material y el uso que de ella hacen es semejante al del criollo de otras áreas, ésta es además su riqueza espiritual y social. Escuchando a lo que dicen los mismos akawaios nos encontramos con que la tierra es un símbolo de su identidad grupal y bienestar. Tienen  por ella los mismos sentimientos profundos y patrióticos que los ciudadanos de una nación experimentan por su territorio. Venderla sería como vender el propio país. En ella esta la única propiedad de un grupo étnico de gente y su cultura. Solo aquí se encuentra feliz y realizado el individuo medio y su familia. Los akawaios expresan así la identidad entre su gente y su tierra.

Lugar que quedaría inundado si se hubiera construido la represa
de Alto Mazaruni

“Quedarnos unos pocos cuantos antes fuimos una gran nación y no tenemos otro lugar a donde ir. Estos son la tierra, el cielo y el aire que nos hicieron la gente del Alto Mazaruni… Tenemos miedo de que si nos trasladan a algún lugar lejano, o entre otra gente que no vive como nosotros, desaparezca para siempre lo que hemos creído y aprendido aquí. Yo veo que una planta crece en el lugar donde puede ser fuerte y buena. Si la arranco y la planto en otro sitio quizá no crezca bien. Quizá muera. Que Dios nos permita encontrar sitio, construir nuestras casas y cultivar nuestros campos en este Alto Mazaruni que nos pertenece”. 

Otros afectados

Los pemones venezolanos han mantenido siempre una relación particular con los akawaios. En la segunda mitad del siglo XVIII cuando varios millares de akawaios (bajo el sobrenombre de Guaycas) habitaban las misiones de los capuchinos en las tierras bajas de Guayana aparecen varia veces en asociación con los kamaragotos. Sus territorios están tan entrelazados que los pemones se aprovechan de los lugares más abundantes de caza y pesca en la fértil tierra del Alto Mazaruni. Actuando como intermeiarios entre los Yekuana y akawaios han pasado a estas últimos cerbatanas, ralladores de cazabe y otros artículos importantes y han recibido a cambio artículos producidos por los akawaios en el Demerara. El culto religioso Aleluya (síntesis de cristianismo y religiones tradicionales) es común en todos los indígenas que rodean el Roraima. Fundado hace un siglo por un Majushi en el Rupununi se extendió por el valle de Cotinga hasta los Patamona y los akawaios que lo pasaron a los pemones de la Gran Sabana. El centro Aleluya de los akawaios en Amokukupai es también un centro de peregrinación para todos los creyentes de los diferentes grupos de la región. A su vez los akawaios se ven unidos a estos vecinos por la adhesión común y la propagación de la fe.

De este modo la suerte de los akawaios y de su tierra afecta inevitablemente a los demás pueblos con los que están unidos cultural y emocionalmente durante siglos. Si se arroja a los akawaios de su tierra se creará en ellos un sentimiento de inseguridad, miedo y recelo que sacudirá todas las tierras altas de Guyana y las tierras bajas vecinas. La división de los ríos, caminos, haberes ecológicos y relaciones intergrupales impuesta por una frontera artificial acordada en Paris al final del siglo pasado no tiene sentido para los habitantes de una región que además de ser físicamente uno lo son también en lo social y cultural.

Roraima, que es el centro de su cosmos, está partido en tres.


Tomado de la Revista SIC N° 439. Diciembre de 1981

*Para leer la carta del Canciller Zambrano Velasco al Banco Mundial mostrando la posición de Venezuela por el proyecto de la represa del Alto Mazaruni:




Observación: Al referirse a Guyana (República Cooperativa de Guyana) Venezuela solo reconoce su territorio al este del río Esequibo (Nota de Reconocimiento de la Cancillería al nuevo estado de Guyana del 26 de mayo de 1966: "En consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico").

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